Cada persona tiene «mesas» (grupos de personas, relaciones) en su vida. Las personas que te quieren te «sacarán una silla» al llegar, demostrando que tu presencia es esperada y valorada.
La otra cara:
Si te dejan «de pie» o te hacen sentir incómodo, no es tu culpa; estás en la «mesa equivocada».
Mensaje:
No debes rogar, mendigar afecto o esforzarte por «merecer» un lugar en relaciones donde no eres parte integral. Tu silla ya existe en otro lugar.